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** COSAS DE BARRIO WEB - Edicion 189 **
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BUENOS AIRES AL RITMO DEL JOROPO VENEZOLANO


13/12/2018

Para fines de este año, se estima que serán 120 mil los venezolanos radicados en Argentina. En este informe especial, en el que confluyen el drama que viven quienes permanecen en el país petrolero y la incertidumbre que genera el éxodo producido a raíz de la inestabilidad del territorio comandado por Nicolás Maduro, todos los detalles sobre cómo viven los venezolanos que llegaron a la Argentina para intentar tener una vida mejor, no sólo para ellos, sino también para sus hijos y nietos.


¿Existe otro país en el mundo que atraviese una encrucijada social tan dura como la que desde hace un tiempo a esta parte se vive en Venezuela? La respuesta inmediata parece ser “no”. No obstante, la situación que mantiene a la deriva al país hermano no parece ser casual, sino la consecuencia de una serie de factores que llevaron a los venezolanos a tocar fondo y que, según datos estadísticos de la ONU, obligó a cuatro millones de habitantes a emigrar hacia otros países con mayor estabilidad económica y social. Hiperinflación, falta de producción y de alimentos, escasos medicamentos, devaluación sostenida y otras tantas circunstancias hicieron que resultara imposible para muchos venezolanos seguir viviendo en ese contexto y optaran por buscar nuevos horizontes.


Ubicada al norte del continente sudamericano, Venezuela viene de años de gestiones deficitarias que poco a poco agregaron su granito de arena para que el país esté como está: 43.000 % de inflación en menos de 24 de meses, falta de alimentos, insumos y productos básicos para el día a día, protestas constantes por sueldos fatales y millones de ciudadanos que potaron por instalarse en otro país.


Hoy en día, en el Consulado de la República Bolivariana de Venezuela de la República Argentina, ubicado en Luis María Campos 170, Capital Federal, se atienden entre doscientas y trescientas venezolanos por jornada que van a tramitar y presentar su documentación con la intención de radicarse en el país. Según la Dirección Nacional de Migraciones de Argentina, de 2016 a 2017 las radicaciones aumentaron un 142%, de 12.859 a 31.167: La gran mayoría de los radicados posee formación profesional. Cabe destacar, que de acuerdo con las cifras entregadas por Migraciones, desde enero de 2016 al 30 de junio de 2018 se otorgaron 530.000 residencias a extranjeros. De todas estas, cerca de 70.000 correspondieron a los venezolanos y 25.000 se concretaron en el último semestre, con lo cual se ubican al tope del ranking de nacionalidades. Muchas personas que obtuvieron el título de una carrera universitaria en su país van al consulado a buscar trabajo para establecerse definitivamente en Argentina y poder tener así un futuro mejor.


El exilio en primera persona


Mientras le pone agua al mate, una costumbre netamente rioplatense que en Venezuela se conoce poco y nada, Vanesa Rojas, inmigrante venezolana de 30 años que llegó hace dos a la Argentina, cuenta sus sensaciones de haber tenido que irse del lugar donde vivió toda su vida junto a su familia, para tener un futuro mejor. “Nosotros somos de Valencia, estado de Carabobo. Es la parte industrial de Venezuela. Vine con mi hija y mi esposo. Primero llegó mi marido solo y a los 9 meses vinimos nosotras dos. Ya hace dos años que estamos, pero él lleva tres acá. Nos decidimos a venirí por la mala situación del país, tanto en lo social, como en lo cultural y económico. Estaba por dar a luz y quisimos buscar otro rumbo. Acá ya teníamos a un grupo de amigos venezolanos de mi esposo, que había estado en Argentina en 2014 y 2016”. Y al tiempo que está cebando el mate y le convida a su tía, que llegó hace pocos meses junto a sus dos hijos y vive en el departamento de Escobar junto a ella, Vanesa dice que “en todos los estados había manifestaciones, más que nada en la capital, en Caracas. Mataron a varios estudiantes, otros fueron presos. Yo nunca fui a protestar, porque tenía a la nena, pero mi hermana sí. En su mayoría eran estudiantes, que veían cómo se les cerraban puertas por todos lados y querían buscar una solución. Ahora quedan pocos, porque la mayoría decidió emigrar”. Cuenta que el día a día era muy difícil. “Yo ya tenía a mi nena pequeña y luchábamos por darle todo a nuestra hija, pero había gente que no le podía dar cosas básicas a los niños, como por ejemplo pañales. Gracias a Dios a nosotros nunca nos faltó nada. Quisimos venir lo más pronto posible, y hoy por suerte estamos muy bien aquí”.


Consultada sobre su ocupación en Venezuela, la joven manifiesta que trabajaba de cajera, pero estando embarazada de cinco meses, un día, cuando salió de su casa, le robaron. No trabajó más porque salía temprano y si había poca gente en la calle, corría peligro de que le volviera a ocurrir un hecho de inseguridad. Como estaba esperando dar a luz, decidió no ir más a trabajar. También, cuando quedó embarazada, dejó de estudiar. Iba a una universidad privada y para pagarla debía tener empleo. Así que no pudo terminar la carrera de ingeniería industrial.


- ¿Cómo era salir a comprar al supermercado y tener que estar siempre atenta por la inseguridad y la violencia que hay en las calles?


- Salir a comprar al supermercado no era ir a comprar lo que quisieras, sino lo que hubiera. Si ibas y conseguías café, traías eso. Te tomabas todo un día para visitar distintos supermercados para comprar las cosas básicas, porque en ninguno encontrabas todo lo que se necesitaba. Había que cuidarse mucho de la inseguridad.


- ¿Y ahora en Argentina a qué te dedicas?


- Aquí por ahora me dedico a vender ropa deportiva, mi esposo trabaja y le va bien. Mi hija no va al jardín y está mi tía, que llego hace tres meses con sus hijos y nos ayudamos mutuamente a cuidarlos. Antes estaban mi esposo, la niña y yo sola, y acá conocimos a gente que nos ayudó mucho.


- Cuando eligieron venir a la Argentina ¿sabían cómo estaba la situación en nuestro país donde también hay bastante inestabilidad económica?


- Sí, teníamos el conocimiento de que Argentina, después de Venezuela, era el país con más inflación, aunque no tanto como nosotros, pero sí más elevada que Chile, Colombia y otros países. Igual a nosotros no nos afecta mucho porque venimos de una nación que ya está quebrada, y acá tenemos esperanzas de que salga todo bien. En Argentina funciona todo, allá no.


En 2017 los inmigrantes venezolanos pasaron a ocupar el tercer lugar entre los radicados extranjeros en nuestro país. De un total de 212.845 radicaciones ese año, 31.167 eran venezolanos (14,6%). Se posicionaron luego de los paraguayos y los bolivianos, desplazando a los peruanos y colombianos. En cifras netas, en este par de años salieron de Venezuela aproximadamente 925 mil personas, que suman globalmente, en los últimos 13, un millón 622 mil.


Al tiempo que prepara el último mate, Vanesa responde la pregunta sobre si en algún momento tiene pensado retornar a su país natal. "Nosotros vinimos con la intención de volver cuando mejorara todo –expresa-. Pero viendo la situación, que no sabemos en cuánto tiempo va a mejorar, por ahora nos quedamos y estamos radicados acá. Tenemos todos los papeles, ni siquiera se nos pasa por la mente ir a visitar a familiares. En uno o dos años quizá podamos volver a estar un tiempo allá, si se acomoda todo”. Mira a su hija con ojos de orgullo y amor, y agrega “la que va a decidir es ella, porque se va a criar acá y va a ser más argentina que venezolana. Cuando tenga 15 años y me diga 'mamá yo soy de aquí', me quedo. Pero tendremos que decidir más adelante”.


Pero eso no es todo. La mujer se refiera además a la posibilidad de que más familiares vengar a vivir con ella. Y cuando se levanta de la silla para guardar el equipo de mate en la alacena, cuenta que “se los planteamos a todos, pero son gente grande y quieren seguir con su vida allá. A visitarnos vendrán seguro”. Vanesa es la mayor de 17 primos. “Muchos de ellos ya son graduados universitarios, son jóvenes que no tienen futuro en Venezuela y quieren venir a la Argentina. Otros que ya se fueron a Ecuador y a Perú”.


Manuel Urdapilleta, sociólogo de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), habla sobre la actualidad de la nación latinoamericana y su duro momento económico, social y cultural. Toca varios temas y hace mención de los errores que se cometieron en el territorio petrolero en estos últimos años.


- ¿Qué análisis hacés de la situación económica y social?


- La situación económica de Venezuela es muy compleja, el fenómeno del éxodo de los venezolanos es un hecho, no se puede ocultar. Venezuela produce petróleo y no tiene una fuerte estructura de mercado interno.


- ¿Entendés a las personas que eligen partir hacia otros países?


- Claro. No es agradable sufrir las penurias que vienen atravesando desde hace tanto tiempo. Llega un momento en que la decisión de partir resulta inevitable.


- ¿Cuánto tiene que ver el chavismo en esta compleja actualidad?


- El chavismo cometió algunos errores sumados a cuestiones estructurales que tiene la economía venezolana, y a boicots económicos muy concretos, que son reales, y que hacen que la situación actual en el país sea complicada.


- ¿Cuál es el poder adquisitivo de los salarios?


- Los salarios son bastante bajos en dólares. Aunque en el gobierno de Chávez hubo una caída muy importante en los niveles de desocupación, las personas buscan actividades en paralelo a los trabajos que tienen, y en esas actividades que realizan la más común es la compra y venta de productos.


- ¿Quiénes son los que venden esos productos?


- En la compra y venta de productos, las personas especulan con el precio de los mismos. Son los venezolanos de clase media/alta que comercializan y especulan, en perjuicio de los más vulnerables. El negocio termina con la fuga clandestina e ilegal de productos a Colombia.


En otro contexto distinto se encuentra William Huerta, venezolano de 34 años, que llegó a Buenos Aires desde la ciudad de Maracaibo, estado de Zulia. Él trabajaba para “Empresas Polar”, una corporación industrial venezolana cuyas actividades productivas abarcan el sector de alimentos, bebidas alcohólicas, gaseosas y productos de consumo masivo en diversas filiales, una de las cuales maneja Pepsi. “Yo era vendedor en Empresas Polar, en el sector de alimentos. Al año ingresó mi mujer. Nosotros teníamos auto, casa propia, mi hijo iba a colegio privado, estábamos muy bien. El hecho de tener buen trabajo y atravesar un buen momento atrasó la decisión de partir”, cuenta mientras toma un sorbo de café en el kiosco de Escobar que atiende su señora. “Como yo trabajaba en la parte de comida teníamos suficiente para nosotros y podía ayudar a mis familiares. Hubo un momento en el que tenía nueve familias a las ayudaba. Pero luego de la Asamblea Constituyente dije 'nos vamos', y así ocurrió”.


Ahora el aroma a café invade el negocio. William le da otro sorbo y reconoce que su caso no es como el de la mayoría de los venezolanos. “Yo tenía una posición privilegiada, entonces cuando iba a comprar, al tener muchos contactos, los comerciantes me guardaban el pan, la carne y me permitían no hacer fila. Solo iba y pagaba”, recuerda.


No obstante, decidió partir. “Cuando terminé mis trámites, recién ahí tuve una entrevista en Pepsi y quedé. Y a los cuatro meses de estar acá ya vinieron mi esposa y mi hijo. Después, ella consiguió un empleo y como tenía un buen título, esperamos para encontrar algo bueno”, añade el hombre que actualmente trabaja en Pepsi Argentina.


Cuando termina el café, al momento de arrojar el vaso al cesto de basura, concluye “estamos muy contentos en Argentina. Nos recibieron muy bien y son personas muy cálidas”. Y hasta se anima a hacer un mea culpa. “Como latinos unidos, tenemos que aprender de nuestros errores”, sostiene.


Un millón 622 mil personas se fueron de Venezuela en los últimos trece años, de los cuales un millón 552 mil 407 se distribuyen en 15 países: 886 mil venezolanos se radicaron en naciones sudamericanas y el resto en tres europeas. Si se mantiene la tendencia es posible que a fin de año se hayan radicado cerca de 50.000 venezolanos en Argentina, tan solo en el 2018.Es decir, más de la mitad de los que ya se habían instalado entre 2012 y 2017.


Sin dudas, este fenómeno de inmigración cambió el paradigma social en la República Bolivariana de Venezuela, donde cada día más ciudadanos de distintos sectores sociales deciden abandonar el país por la profundización de la crisis económica y el colapso en materia política. Una realidad que nos toca de cerca.



Jorge Filoso, Lucas Cabaña e Iván Cerezuela

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¿QUIÉN DIJO QUE TODO ESTÁ PERDIDO?


02/12/2018

Desde hace ocho años, un grupo de jóvenes de Liniers lleva adelante el “Larra Solidario”, un festival destinado a colaborar con los que menos tienen


“Tenemos una sociedad muy generosa y abierta a ayudar al prójimo, por eso hace falta que esos valores no se pierdan y que se sigan expandiendo”, expresó Ananquel Rocío Corredoira, una de las impulsoras de “Larra Solidario”, el grupo de amigos de Liniers que acaba de realizar un nuevo festival benéfico, en diálogo con el programa “Comunas, un desafío” (sábados a las 14 por AM 690) que conduce Alberto Espiño con la colaboración de Gregorio Martín y Giselle Méndez.

“Hace ocho años que venimos organizando esta fiesta solidaria en la plaza Martín Irigoyen, de Larrazábal y Cossio, a la que nosotros bautizamos como Larra”, comenzó contando Ananquel, y luego recordó los orígenes de esta valiosa iniciativa. “La mayoría somos vecinos de la plaza y del pasaje Aconcagua, que queda a unas cuadras de allí. Solíamos juntarnos a charlar y tomar unos mates después del trabajo, y un día, al ver cómo crecían las necesidades de la gente, se nos ocurrió hacer un festival para sentirnos útiles y tenderles nuestra mano amiga”. A los pocos días ya estaban dándole forma al que sería el primer encuentro. “Pensamos en juntar donaciones un día específico y después ir a repartirlas, seríamos el nexo de los vecinos con los chicos que nos necesitan”, explicó.

El primero de esos festivales se llevó a cabo en 2011. “En aquella oportunidad no vino mucha gente –recordó Ananquel- eran básicamente familiares y amigos. A veces vemos las fotos de aquel día y en la estatua central de la plaza hay diez cajitas y algunas bolsas con alimentos, nada que ver con lo que logramos juntar en los años siguientes, pero nosotros éramos felices igual con lo logrado ese día”.

A diferencia de aquel primer intento, la jornada del domingo 18 de noviembre último fue un éxito rotundo, tanto en convocatoria como en recaudación de alimentos no perecederos, ropa, juguetes y útiles escolares, que luego fueron distribuidos en hogares, comedores populares y merenderos de barrios carenciados. Un cielo celeste acompañó todo el desarrollo del festival, que se prolongó hasta más allá de las 20, con espectáculos musicales en vivo, talleres recreativos, juegos inflables, clases de baile, exquisiteces a la parrilla, sorteos de camisetas de fútbol y la participación especial del centro murga “Los Mocosos de Liniers”.

Claro que la movida se inicia unos cuantos días antes. “Salimos a repartir volantes a los locales, a pedir que los comerciantes nos ayuden para que podamos sortear algo entre los vecinos que se acercan a colaborar y a disfrutar de la jornada”, explicó Ananquel, que junto a Facundo Fornis y otros tantos amigos le dan forma cada año al Larra Solidario. El día anterior a la movida suele ser el más complicado. “Los chicos vienen a casa a preparar hamburguesas caseras, empanadas de carne y de pollo, bizcochuelos, y dejar los chorizos y la bondiola listos para tirar a la parrilla”, contó.

Y respecto a la posición política del grupo, sostuvo “nunca quisimos apoyarnos en ningún partido político porque lo nuestro apunta a unir, no a dividir. Quisimos evitar de antemano que nos señalaran con el dedo como integrantes de este o de aquel partido, y entonces por eso no nos ayudaran. Creemos que esta movida es más importante que la filiación política de cada uno de nosotros, privilegiamos estar todos juntos y tirar para el mismo lado”, sintetizó la joven de 30 años, quien prefirió definirse a ella y a sus amigos como “militantes solidarios”.

La seriedad y el empeño puestos en esta cruzada volvieron a contar con el apoyo de los vecinos, que el domingo 18 se acercaron con su familia a colaborar y a disfrutar de una tarde a pleno sol. Incluso algunos de ellos se ofrecieron a ayudarlos en el reparto de las donaciones, y otros se quedaron a darles una mano para poner en orden la plaza, una vez concluido el festival. “Nosotros utilizamos una plaza pública por la que sentimos un cariño especial, por eso queremos que al terminar la jornada quede en las mismas condiciones en la que la encontramos, limpia y ordenada”, expresó Ananquel.

Los lugares a los que habitualmente destinan las donaciones recolectadas durante el festival, son los siguientes: “Alimentar enseñando”, de General Rodríguez; “Rayito de Sol”, el comedor de Merlo que apadrinan desde el año pasado; el merendero “el Potrero” de Casilda (Santa Fe) al que asisten diariamente más de 60 chicos; y varias escuelitas wichi, de Salta, “gracias al invalorable aporte de la señora Marly, que nos lleva las donaciones para allá y durante todos estos años nos viene ayudando además con el tema del escenario”.

Este año se hicieron presentes en la jornada los chicos del comedor “Rayito de Sol”, quienes además tuvieron oportunidad de estrecharse en un abrazo con los vecinos solidarios.

Sobre el cierre de la charla, Ananquel dejó una mirada alentadora de cara a las nuevas generaciones. “No todo está perdido en Argentina, la nuestra es una sociedad con futuro. La gente nos banca, viene, colabora. Y eso quiere decir que hay ganas de ayudar al otro”.


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ETERNIZAR LOS SUEÑOS EN DOS BALDOSAS


08/12/2018

La vereda del Nacional 13 ya luce los baldosones con los nombres de los nueve estudiantes desaparecidos durante la última dictadura


La tarde del viernes 16 de noviembre, no fue una más para la comunidad educativa del Nacional 13. La emoción sobrevoló primero el patio del establecimiento y más tarde la vereda, en la que tras poner en palabras el recuerdo de los nueve alumnos del colegio, desaparecidos por el terrorismo de Estado en los oscuros años 70’, se plasmaron sus nombres en dos baldosas que desde entonces se lucen en la entrada del emblemático establecimiento de Liniers. Un homenaje en forma de baldosa en la misma vereda que pisaron tantas veces, cuando sus sueños adolescentes no imaginaban fronteras ni pesares.

El proyecto se había puesto en marcha el 11 de octubre último, cuando los integrantes de la Comisión por la Memoria, la Verdad y la Justicia de Liniers, Mataderos y Villa Luro, se acercaron a la sede del Nacional 13 “Coronel Tomás Espora”, ubicada en Gallardo 149, y junto a docentes y alumnos del establecimiento confeccionaron los baldosones.

En el acto que precedió a la colocación hicieron uso de la palabra autoridades del colegio y familiares de los alumnos homenajeados. El nudo en la garganta fue el común denominador en sus discursos, a la hora de evocar a aquellos jóvenes que alguna vez estuvieron en ese mismo patio. “Queremos que sus sueños no pasen desapercibidos y que el recuerdo de estos jóvenes de nuestro barrio no lo borre el paso del tiempo”, expresaron sobre el final del acto, los integrantes de la Comisión.

Momentos después, los nombres de Carlos E. Arias, Guillermo M. Carcedo, Eduardo Carlos Salas, Juan Carlás Cubas, Ana María Gago, Jorge Gorfinkel, Jorge R. Infantino, Raúl B. Gorojovsky y Ricardo Adrián Pérez, ya podían leerse en las placas de cemento ubicadas a un par de metros de la puerta de entrada del colegio.


Nuevo mural en la plaza Isidora


Durante los cuatro fines de semana de noviembre, los artistas que integran el grupo MAC (Muralismo Argentino Contemporáneo) le están dándole forma al que será el nuevo mural de la Plaza Isidora, de Larrazábal y Caaguazú, Liniers, donde desde hace años se llevan a cabo diversos encuentros y actividades relacionadas con la lucha por los derechos humanos.

No es casual entonces que ese espacio verde, que durante años funcionó como un anexo de la plaza Martín Irigoyen –lindera a este predio- lleve el nombre de Camila Isidora Crego de Castello, quien fuera una de las primeras integrantes de Madres de Plaza de Mayo, luchadora y referente del barrio de Liniers. Pero además, Isidora fue también una de las impulsoras de la Comisión por la Memoria, la Verdad y la Justicia de Liniers, Mataderos y Villa Luro, entidad que fue la encargada de convocar a los artistas participantes.

La imagen que ya puede apreciarse sobre el paredón que separa la plaza de los edificios linderos, surgió a partir de una creación del artista Pablo López, y representa una línea historia que va desde la toma del frigorífico Lisandro de la Torre, en el vecino barrio de Mataderos, pasando por los luctuosos sucesos de los años 70’ y el incansable trabajo que vienen desarrollando las Madres, con sus pañuelos blancos, hasta la actualidad.

Participan de la intervención artística un destacado grupo de muralistas agrupados en MAC, como los integrantes de la Red Sudakas, el Colectivo Carpani, el Grupo Cimarrones, Gerardo Cianciolo, Rubén Marcelo Minutoli y Marcelo Carpita, quienes cada fin de semana de noviembre se instalan junto al patio de juegos de la plaza en largas jornadas colectivas, para seguir dándole forma a esta espectacular pieza artística.


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BALDOSAS DE LA MEMORIA


08/11/2018

La vereda del Nacional 13 mantendrá vivo el recuerdo de los nueve estudiantes desaparecidos durante la última dictadura


Eternizar los sueños, una intención tan noble como impredecible. Casi tan romántica como las utopías de aquellos jóvenes, que en poco tiempo más recibirán su homenaje en forma de baldosa en la misma vereda que pisaron tantas veces, la de la puerta de su entrañable escuela de Liniers.

El pasado jueves 11 de octubre el proyecto se puso en marcha cuando los integrantes de la Comisión por la Memoria, la Verdad y la Justicia de Liniers, Mataderos y Villa Luro, se acercaron a la sede del Nacional 13 “Coronel Tomás Espora”, ubicada en Gallardo 149, y junto a docentes y alumnos del establecimiento confeccionaron las dos baldosas con los nombres de los nueve alumnos del colegio, desaparecidos por el terrorismo de Estado en los oscuros años 70’.

Aunque la colocación aún no tiene una fecha prevista, se estima que en noviembre próximo ya estarán instaladas en la vereda del establecimiento, en el marco de un acto del que participarán autoridades del colegio y familiares de los alumnos homenajeados.

Por de pronto, los nombres de Carlos E. Arias, Guillermo M. Carcedo, Eduardo Carlos Salas, Juan Carlás Cubas, Ana María Gago, Jorge Gorfinkel, Jorge R. Infantino, Raúl B. Gorojovsky y Ricardo Adrián Pérez, ya están grabados en las placas de cemento.

“Queremos que sus sueños no pasen desapercibidos y que el recuerdo de estos jóvenes de nuestro barrio no lo borre el paso del tiempo”, expresaron desde la Comisión. Eternizar los sueños, una utopía que, como decía el irrepetible Eduardo Galeano, no hace más que mantenernos vivos.


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