Warning: session_start() [function.session-start]: Cannot send session cookie - headers already sent by (output started at /home/cosasweb/public_html/noticia.php:1) in /home/cosasweb/public_html/noticia.php on line 2

Warning: session_start() [function.session-start]: Cannot send session cache limiter - headers already sent (output started at /home/cosasweb/public_html/noticia.php:1) in /home/cosasweb/public_html/noticia.php on line 2
** COSAS DE BARRIO WEB - Edicion 189 **
  Inicio   Editorial    Sociedad  Educación  Espacio Público Contacto Javascript DHTML Drop Down Menu Powered by dhtml-menu-builder.com

Publicite Aquí

"SOY UN TALIBÁN DEL PAPA"


01/12/2018

Así se definió el Padre Alejandro Vignale, párroco de San Cayetano, y aseguró que hoy se notan más las necesidades de la gente


El Padre Alejando Vignale, o Toto, como lo llaman en el Santuario, lleva el cuello de la camisa desabrochado. “Es más cómodo, el cuello romano es sólo un símbolo, no más que eso”, dice en referencia a la franja blanca que distingue a los clérigos, antes de sentarse en uno de los bancos del jardín trasero del templo. Lejos de ajustarse a los estándares estéticos que supone un sacerdote, el Padre Alejandro prefiere profesar la palabra de Dios sintiéndose a la par de los fieles. “El púlpito es de otra época”, sostiene, y corona la frase con una enorme sonrisa. A sus 53 años, ya lleva tres y medio como párroco de San Cayetano, donde asumió el 1° de marzo de 2015. Antes, desde 2009, estuvo a cargo de la parroquia de la Visitación de Flores, en Nazca y Páez, que integra la plaza de los Periodistas. “Tengo una relación muy estrecha con San Cayetano, casi todos los días 7 me acercaba a colaborar e incluso siendo seminarista mi primer destino fue acá”, dice con el canto de los pájaros como telón de fondo. Su vida siempre giró en torno del sudoeste porteño. Nació en Parque Avellaneda, hasta los 7 años vivió en Bilbao y Mariano Acosta, y luego en Cajaravilla y Olivera. Allí encontró su vocación sacerdotal. “Entré como laico a la parroquia Virgen de los Desamparados, de Rodó y Fernández, y luego ejercí allí como seminarista”, recuerda.

- Suele decirse que San Cayetano es un termómetro social ¿Cuál es su percepción al respecto? ¿Nota un incremento de la pobreza?

- Necesidad hay siempre, pero hoy se nota más. Tal vez el comedor comunitario del santuario sea uno de los signos más elocuentes de la situación social. Y nos damos cuenta porque a veces gente de clase media, bien empilchadita, que viene de laburar del Centro, se acerca con el tupper para pedir comida para comerla en su casa. Eso está diciendo algo. Y lo del termómetro social es cierto, por eso cuando sube un poquito la temperatura nos empezamos a preocupar. Otro parámetros son los gastos mismos en los servicios del Santuario, con tarifas que pasaron de ser pagables a cifras increíbles, por eso estamos haciendo trámites para hacerles entender que esta es una entidad de bien público, y que necesitamos que nos apliquen una tarifa social. Porque de dos mil pesos de gas pasamos a pagar 35 mil, y no hay manera de hacerle frente a eso…

- ¿Qué cosas lo conmueven del Santuario?

- Muchas. Más allá de lo coyuntural de la situación económica, nos hemos encontrado con casos emocionantes en el patio de víveres, donde la gente se acerca a dejar sus ofrendas. Hace un tiempo un abuelo dejó una cartita adentro de medio paquete de fideos, que decía “perdón pero soy jubilado, la mitad que falta me la comí yo”. Por eso a veces resulta inimaginable hasta donde llega la generosidad de la gente, y hasta donde llega el apriete. Es una actitud que emociona pero que también entristece.

Desde hace un tiempo San Cayetano se ha convertido en el epicentro de la ebullición social, un faro de fe que parece acrecentarse cuando más aprieta el cinturón. “Aquí hacemos mucho y tenemos mucha ayuda, tanto de la Ciudad como de la Nación, desde subvenciones hasta el envío de camiones con mercadería del Ministerio de Desarrollo Social, que no bien recibimos la reenviamos a las distintas villas de la Ciudad, del Gran Buenos Aires, y muchas veces, como cuando se producen inundaciones, también al Interior”, explica Alejandro, y luego advierte “pero lo que está pasando ahora es que parroquias de barrios de clase media, que nunca requerían de nuestra ayuda, ahora nos están solicitando que les enviemos bolsones”. No obstante, el párroco suscribe aquello de que la fe es lo último que se pierde. “Como argentinos ya sobrevivimos a varios hundimientos del Titanic –evoca- por eso el corazón del Santuario es la fe, que va más allá de los golpes, de la necesidad, de los aprietes. Poder tener la gracia de recibir al pueblo de Dios que se ampara en la fe, y poner la oreja, el corazón y el tiempo al servicio de los fieles, es lo más lindo de Santuario”.

Según datos de la parroquia, el 80 por ciento de la gente que se acerca al templo de Liniers proviene de la zona Oeste y Sur del Gran Buenos Aires.

Consultado sobre la fisonomía de esa porción de Liniers, el Padre Alejandro observa que el barrio está un poco cambiado, y argumenta “es que este sector en particular es bastante espeso, básicamente por la proximidad con la Estación, la Terminal de ómnibus y todas las líneas de colectivo que confluyen, sumado a la cercanía con la General Paz y la Provincia. Eso hace que el lugar se preste bastante a la inseguridad, más aún en un contexto donde el delito y la pobreza recrudecen día a día. Pero así y todo, lejos de refugiarnos y meternos para adentro, preferimos seguir siendo un santuario de puertas abiertas”.

- ¿Qué lectura hace de la polémica que suscita la imagen del Papa Francisco en Argentina?

- Recién en la misa tocaba un evangelio en el que los escribas y los fariseos se le ponían a discutir a Jesús. Y pensaba en lo que pasa en nuestro país, donde como argentinos o porteños nos creemos los dueños de la verdad y discutimos todo. Pero como decía Jesús en su época, nadie es profeta en su tierra. Por eso resulta difícil comprender cómo en vez de disfrutar el hecho de tener a la persona más importante de la Tierra, al argentino más importante de la historia, como lo es Francisco, prefiramos buscarle el pelo al huevo. Entonces todo es opinable, todo es rispidez, todo es grieta. Yo me pregunto ¿Por qué no nos dejamos de jorobar y disfrutamos el tiempo que nos toca en vez de regodearnos en la queja? Rezamos para que vengan tiempos mejores, y cuando tenemos la suerte de tener un Papa argentino, el tren sigue de largo y lo desaprovechamos. Es raro ¿no? al Papa lo quiere todo el mundo, los franceses, los yanquies, los filipinos, los chinos, menos muchos de los propios argentinos, que vamos a contramano del mundo. Cualquier gesto que haga o cualquier cosa que diga parece ser buena para generar encono. Si decide venir a la Argentina y va a tres ciudades, las demás se van a enojar porque no fue ahí. Entonces en este contexto es preferible que no venga nunca. El propio Francisco debe pensar, si mi llegada a Argentina en vez de llevar paz va a generar despelote, mejor me quedo acá. Yo me acuerdo que el día en que lo eligieron Papa, gente atea o de otra religión, estaba chocha de la vida, pero después se cruzaron los cables y llegamos a la realidad de hoy.

- ¿Nota que en el gobierno están en la vereda de enfrente del Papa?

- En el gobierno hay de todo, es homogéneo como todo grupo. Creo que tanto la Vidal como la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, aunque no se saquen la foto y se acerquen en forma discreta, vienen y ayudan acá, y son parte del Gobierno. Lo mismo pasó con Michetti antes de que fuera electa vicepresidente, vino discretita y se acercó a rezar acá.

El Padre Alejandro hace una pausa, y luego enfatiza “hace unos días Francisco decía ‘hay que tener cuidado con la colonización de las ideas’. Es que hay cosas en la vida que no son todo blanco o negro, también existen los grises, que surgen cuando nos disponemos a escuchar al otro, y nos animamos a salir de la grieta y de la polarización”.

Francisco –por entonces el arzobispo Jorge Bergoglio- fue el encargado de ordenarlo diácono y ya siendo sacerdote lo ubicó en la Basílica de Luján, donde permaneció durante cuatro años. “Tiene una luz, una fuerza especial”, explica e insiste “los argentinos tendríamos que aprovechar el regalo que Dios nos hace de tenerlo como Papa”. El Padre Alejandro asegura seguir sus homilías al pie de la letra, “porque también nos habla a nosotros, los curas, nos pide que salgamos de la sacristía, que no seamos una Iglesia de puertas cerradas, que nos encontremos con la gente. Y a la gente le pide algo parecido, que no copien a los santos, porque a nadie le da el cuero para eso y nos frustraríamos si no lo lográramos, sino que cada uno tiene un camino de santidad a lo largo de su vida haciendo el bien en lo cotidiano. Es decir, para un ama de casa cuidar bien a sus hijos, para un trabajador hacer bien su trabajo, ser buen vecino. El primer evangelio que sacó fue el Evangelio de la Alegría, porque para anunciar a Cristo, que venció a la muerte y al pecado, hay que hacerlo con alegría”.

- ¿Cómo reacciona cuando le habla mal del Papa porque no viene a Argentina?

- Yo soy un talibán del Papa (risas). Le digo, estás en todo tu derecho de estar enojado con él porque no viene a Argentina, pero caíste en mal lugar, cruzate a una santería de enfrente y hacete umbanda. Soy un convencido de que el cambio debe generarse desde adentro.

El sol comienza a esconderse sin prisa detrás de la General Paz y el aire tibio de la tarde es un elixir. Entonces, sobre el final de la charla, surge la última pregunta, cuya respuesta no tardará en convertirse en una luz de esperanza.

- ¿Qué mensaje les daría a aquellos vecinos que están desalentados por la falta de trabajo o por alguna dolencia física o espiritual?

Hagamos una bendición ¿Qué te parece? Bendecí Señor nuestro corazón, nuestra Patria, el barrio. Bendecí también a todos los que están necesitando trabajo, desde acá del santuario de San Cayetano, patrono del trabajo y la providencia. Le pedimos a Dios por intersección de este santo amigo, que nos provea todo lo que necesitemos espiritual y materialmente. Que nunca falte la fe, el trabajo y el pan en la mesa, y que teniendo estos dones de Dios los podamos compartir. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, amén.


Ricardo Daniel Nicolini





LA LEY DEL ABORTO Y LA DIVERSIDAD SEXUAL


La polarización social surgida a partir del proyecto de ley del aborto, como así también los avances en materia de diversidad sexual, fueron temas que no escaparon a la charla con el párroco. Sobre el primero, expresó “creo que la discusión del aborto se puso sobre el tapete para tapar otros temas urticantes. Fue una estrategia del gobierno para que no se vieran otros despelotes que tiene el país, como el de los más vulnerables, que ya no pueden esperar más. Además es un tema en el que todos fueron a matarse con los botines de punta. Primero hay que estabilizar al país y después hablar en serio este tipo de temas, porque sino se presta a la pavada”.

- ¿Y cuál es su posición al respecto?

- Mi posición y la de la Iglesia respecto al aborto es un voto cantado. Nosotros siempre vamos a estar a favor de la vida, y cuando un óvulo y un espermatozoide se unen ya hay vida. Yo antes de meterme en el seminario estudié tres años Medicina, por eso me extraña que el secretario de Salud haya hecho campaña a favor del aborto ¿Dónde queda el juramento hipocrático que obliga a defender la vida desde siempre? Cualquier libro de embriología indica que hay vida desde la concepción. Y eso no quiere decir que uno no entienda el drama de una mujer ante un embarazo no deseado, pero al polarizarse tanto las posiciones, se simplifica y se mete todo en la misma bolsa, y eso hace que no se vea la complejidad del tema en casos como los de una mujer presionada, una mujer violada o hasta obligada a tener familia por sus propios padres.

Lejos de apuntarle a la corrección política, el Padre Alejandro habla sin filtro, igual que cuando le toca dar misa desde el altar de San Cayetano. “Esa polarización lleva a la violencia, al ‘sino te gusta te quemo la iglesia’. Y en varias manifestaciones feministas no tuvieron mejor idea que quemar o vandalizar iglesias. En Trelew, por ejemplo, tiraron una bomba molotov habiendo misa adentro, y no se quemó la gente de pedo”, dice en argento puro.

- ¿Y la diversidad sexual qué opinión le merece? ¿La Iglesia está abierta a las minorías sexuales?

- Mirá, te doy un ejemplo que creo que es lo suficientemente elocuente. Cuando era capellán del hospital Ramos Mejía, había una paciente que era travesti, que había pedido estar internada en sala de mujeres. La policía le había quebrado los brazos porque cuando vino el príncipe Carlos de Inglaterra se lo quiso apretar, y los canas antes de que lo tocara lo agarraron y le rompieron los brazos. Así que estando internado no podía comer por sus propios medios. Entonces el voluntario de la capilla o yo le cortábamos el churrasquito y le dábamos de comer en la boca. Después me burlaba y me puteaba, porque yo era cura y él travesti. Es muy lindo hablar de igualdad de la boca para afuera, pero después cuando hace falta demostrar caridad en el día a día muchos miran para otro lado. Por eso el Santuario le abre las puertas a todo el mundo, sea cual fuere su condición sexual, porque todos somos hijos de Dios.


Enviar a un amigo
 
 
 
   
 
  loading

 
 
 
   
Publicite Aquí
Publicite Aquí
Publicite Aquí
Publicite Aquí
Publicite Aquí

Encuesta

Resultado de las encuestas propuestas por el diario


Seguridad

Toda la información sobre este tema que tanto nos preocupa


Deportes

Toda la información de los deportes que nos apasionan


Breves Comunales

Toda la Información de la comuna


Entretenimiento

Area de distracción y recreamiento


Correo

Cartas Enviadas a Cosas de Barrio


Salud

Salud


Tránsito

Información de los hechos viales de la comunidad


Historia

Relatos y Hechos Reales del pasado


Tercera Edad

InFormación de la Tercera Edad


Policiales

Información de la actividad Policial


Comercio

Información de la actividad socioeconómica



 
             
 
Publicite Aquí
   
                 
Desarrollado por www.grupodeservicios.com.ar