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A CORRER QUE SE ACABA EL MUNDO


Vecino participativo y atleta. Gastón Gramajo es un apasionado del arte de correr, disciplina que practica desde hace varios años, casi tantos como los que vive en Parque Avellaneda. El circuito aeróbico surgió a partir de una iniciativa suya.

27/4/2019

Gracias a la iniciativa de un vecino está a punto de inaugurarse el flamante circuito aeróbico del parque Avellaneda


Buenos Aires Elige es una iniciativa del Gobierno porteño que apuesta a la participación ciudadana para que los vecinos propongan ideas que colaboren con el progreso y las mejoras de su barrio y su comunidad. Así lo hizo Gastón Gramajo, cuya propuesta de montar un circuito aeróbico en el parque Avellaneda resultó la más votada del 2017, con el apoyo de 1024 vecinos.

Gastón vive desde hace cuarenta años en Parque Avellaneda y fue atleta federado de alto rendimiento desde los 20. “Ahora, a los 46, además de trabajar en el Banco Nación, soy entrenador de un grupo de running con el cual también me prendo en algunas corridas”, asegura el inspirador de esta obra que ya está a punto de inaugurarse. “Toda la vida estuve en el parque haciendo deportes junto a mi padre y mis hermanos, por eso es una alegría ver obras importantes en este predio tan querido”, subraya quien se considera “un vecino muy participativo que siempre está tratando de que el barrio esté más lindo”, para luego recordar su propuesta anterior, que derivó en la puesta en valor del boulevard Bilbao, en 2016.

Pero además, Gastón tuvo la posibilidad de participar en el proyecto de obra para colaborar y dar su punto de vista, al ser consultado por los profesionales de la Dirección de Espacios Verdes a partir de sus conocimientos como atleta. “Allí surgió, por ejemplo, la necesidad de utilizar una superficie ecológica con un suelo estabilizado de menor impacto, que permita cuidar las articulaciones de los deportistas”, explica.

El circuito aeróbico del parque Avellaneda –que estará terminado en mayo próximo- tiene una extensión de tres kilómetros. “Además del sector principal del parque se incorporó en el recorrido la parte de atrás del polideportivo, que estaba casi perdida y el vecino no pasaba por ahí, pero ahora con el circuito se descubrió un lugar nuevo para correr y disfrutar”, sostiene Gastón. Además, contará con luminarias de LED en todo el sector del polideportivo, tendrá marcación cada cien metros, para que cada corredor pueda monitorear su entrenamiento con la distancia recorrida o plantear cambios de ritmos, y ya cuenta con dos postas aeróbicas y dos bebederos.

Aunque al cierre de esta edición aún restaba concluirse un tramo final de 120 metros, el circuito ya es utilizado por cientos de corredores y vecinos de las comunas 9, 8 y 7, que a diario se acercan al parque a realizar actividad física. “Mucha gente viene a correr al parque durante todo el día y más después de la jornada laboral”, confirma Gastón y argumenta que “para muchos salir a correr es un cable a tierra y a la vez la forma de mejorar su calidad de vida”.

Tal vez por eso, esta obra –que tuvo un costo total de 11.000.000 de pesos- no será la única en su tipo a desarrollarse en el parque Avellaneda. A mediados de este año se pondrá en marcha la construcción de la nueva pista de atletismo, que podría estar concluida en octubre próximo. Se trata de otra propuesta impulsada por Gramajo y surgida en el Programa BA Elige, pero en este caso votada en la edición del año pasado. “La noticia fue recibida con mucha alegría por varios vecinos, porque la actual pista es de tierra, está toda despareja y muchos atletas se lesionan. Además tiene los cordones internos rotos y no cuenta con andariveles”, remarca Gastón y asegura que “cuando esté lista la nueva pista vamos a recuperar a muchos vecinos que se habían ido a entrenar a otros barrios, como Parque Chacabuco o Lomas del Mirador”.

La nueva pista estará elaborada con material de solado sintético de alto rendimiento (tartán) y subdividida en seis andariveles. La Federación Metropolitana de Atletismo le brindó su apoyó al proyecto, ya que una vez concluida será la primera pista de entrenamiento de 334 metros de la Ciudad de Buenos Aires.

Por estas horas, también se están realizando mejoras en el ingreso al parque por la calle Bilbao, que ahora pasó a ser estrictamente peatonal y se transformó en un espacio verde ganado para el parque, tal como lo propusiera el vecino Sergio Narkevicius –otro activo representante barrial- en BA Elige.

Consultado sobre qué otras mejoras deberían profundizarse en el parque, Gastón expresó “ahora estaría haciendo falta la puesta en valor del ingreso por la calle Remedios, que es un bajo autopista, y sería muy importante para los vecinos que ingresan al parque desde el otro lado, como así también mejorar las canchas de fútbol del polideportivo y el centro de jubilados”.


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INSÓLITO: DESAPARECIÓ EL EMBLEMA DE MATADEROS


El dolor de ya no ser. La imagen que muestra la foto ya es parte del pasado. Nadie sabe qué ocurrió con el mural de Mataderos, obra del malogrado artista local, Norberto Ricco.

01/5/2019

Desde 1993 se lucía en la popular esquina de Alberdi y Murguiondo, pero desde hace meses se desconoce su paradero


Desde fines de noviembre pasado, la esquina sudeste de Juan B. Alberdi y Murguiondo ya no es la misma. Una notoria ausencia la torna opaca y gris, como si el inalterable recuerdo de los orígenes del barrio se hubiese esfumado. Es que allí donde hasta entonces se erguía la columna que sostenía en lo alto al emblema de Mataderos –obra del recordado artista plástico local Norberto Ricco, fallecido a fines de junio último- hoy apenas se observa un hueco en el piso.

Los vecinos, los comerciantes linderos, y hasta las propias autoridades aseguran desconocer el paradero del escudo que simboliza la esencia de Mataderos, y que desde el 14 de abril de 1993 –cuando se lo descubrió en el marco de una pomposa ceremonia- hacía las veces de faro de pertenencia.

“Cuando notamos que faltaba tratamos de saber qué era lo que había pasado”, comienza explicando Sebastián Ricco, uno de los tres hijos de Norberto. “Llamamos a la Comuna 9, a la Dirección de Espacios Verdes, y a la gente que maneja la estática y la cartelería de la Ciudad, pero nadie nos supo dar ninguna información”. Algunos días más tarde, alguien mencionó haber escuchado que una cuadrilla lo había cargado en una camioneta y se lo había llevado. Sin embargo, aquel dato jamás pudo ser corroborado oficialmente.

“No puede ser que en la Comuna 9 no sepan nada. Como administradores del espacio público local deben darnos una respuesta. Si realmente quieren averiguar, se sabe al toque quien lo retiró. Según ellos, las cámaras de seguridad que están en la esquina no tomaron nada. Qué se yo, es muy raro todo…”, dispara Sebastián, y asegura que su madre, Zulema, solicitó reunirse con María del Carmen Bruno, secretaria de Analía Palacios –presidente de la Junta Comunal 9- pero jamás fue recibida.

La familia del artista dice sentirse dolida por la desidia que muestran las autoridades. “Estamos tristes –explica Sebastián- porque mi viejo laburó desde el arte hasta sus últimos días por el barrio con mucho amor y orgullo y ahora, pocos meses después de su partida, se lo retribuyen de esta manera”. Cuenta que la desaparición del escudo es el detonante de una situación que comenzó hace algún tiempo, cuando en el marco de las tareas de puesta en valor del parque Alberdi –que concluyeran a fines del año pasado- el Gobierno porteño tapó con pintura verde los tres murales alusivos con motivos históricos de Mataderos que rodeaban al anfiteatro. “Los había pintado mí Viejo en 1997, pero no tuvieron ningún problema en taparlos, como si abajo no hubiera nada. Es todo muy triste y lamentable”, sostiene.


Ni vida ni obra


Norberto Ricco se formó en el arte de la plástica de la mano de grandes maestros -uno de ellos fue el también mataderense Geno Díaz- y supo desde muy joven que la pintura marcaría el camino de su vida. Cada uno de sus dibujos, sus pinturas y sus artesanías gauchescas, están hechas con dosis repartidas de talento, paciencia y cariño.

Junto a Zulema –su esposa y fiel compañera- Norberto solía atender su puesto en la Feria de Mataderos, donde se exhibían varias de sus obras.

Para él, el barrio de Mataderos era el patio de su casa. Le resultaba imposible caminar sus veredas sin estrecharse en un abrazo o perderse en charlas interminables. Y entonces, jamás le escaseaban los vecinos que trascendían el mote hasta transformarse en amigos.

Su vida se apagó el 29 de junio pasado cuando tenía 75 años, pero para entonces su obra seguía más vigente que nunca en las calles de su querido barrio, al que lo unía un vínculo inquebrantable. Hoy, sin embargo, poco tiempo después, el barrio de Mataderos se quedó también sin su legado.


Ricardo Daniel Nicolini


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