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EL PUNTO DE PARTIDA A LA FELICIDAD


Despedidas felices. Para muchos vecinos, durante años, el inicio de las vacaciones tenía el paisaje de la General Paz, desde donde partían las distintas empresas de ómnibus de larga distancia.

27/5/2019

Los recuerdos del Liniers de antaño, cuando la colectora de General Paz marcaba el inicio de las vacaciones

Por Daniel Aresse Tomadoni (*)


Entre los muchos recuerdos que se me arremolinan en la mente de mis tantas vivencias infantiles en Liniers, hay una que regresa en el tiempo y se refiere a aquellas “despedidas felices”. Lo acepto, la expresión suena algo rara. Es que al hablar de despedidas, por lo general tendemos a asociarlas con la tristeza y el adiós. Sin embargo, en aquel Liniers de antaño hubo dos lugares emblemáticos donde las emociones y el entusiasmo brotaban en las noches del barrio, en el marco de una despedida.

En efecto, sobre la avenida General Paz, cuando la entonces primitiva Feria N° 47 fue trasladada al sitio donde funcionó hasta su desaparición, se ubicaba enfrente el lugar de la salida de los micros de larga distancia. En sus comienzos, las unidades partían más precisamente de la puerta de la mercería Lady, sobre la mencionada arteria.

El panorama era pintoresco para el transeúnte que veía a toda esa gente alegre y bulliciosa abordar los ómnibus camello ó doble camello de las empresas que durante años operaron allí. Deseos, promesas, alegrías, alguna lágrima perdida y las típicas frases: “cuando llegue te llamo” o “te mando una postal” eran moneda corriente entre los distintos modelos de valijas, bolsos y valijones que ingresaban a las bodegas de los ómnibus.

Pero pronto aquel lugar quedó chico y el punto de partida se trasladó a la puerta de la Galería San Francisco, un par de cuadras más hacia Rivadavia. Con el tiempo, los locales tradicionales de esa galería se convirtieron en despacho de encomiendas y ventas de pasajes, a los que se les sumó algún barcito o kiosco siempre dispuesto a vender desde sándwiches, gaseosas o golosinas, hasta rollos para cámaras o pilas para las radios, grabadores o los antiguos tocadiscos portátiles.

Los viernes por la noche esos lugares desbordaban de gente al tiempo que los micros se alineaban sobre General Paz, aguardando ser abordados por los turistas.

Con el tiempo y la descentralización de las empresas, ese caudal de gente y empresas de transporte se fue derivando a Ciudadela, hasta que una vez inaugurada la Terminal de Micros de Liniers, se volvió a centralizar toda la actividad allí, pero ahora de manera más formal.

Todavía recuerdo mi primer viaje a Mar del Plata con mis tíos y primos y yo asomado por la ventanilla mientras mi Vieja me despedía trepada a las ruedas traseras del micro…

En suma, esos sitios ya desaparecidos fueron más que una parada común de colectivos, fueron más bien el comienzo y el regreso a lugares plenos de felicidad. Hasta la próxima.


(*) Aresse Tomadoni es director general de Multinet (Radnet/La Radio, El Viajero TV, Club de Vida TV)


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CUANDO EL VECINO ES TESTIGO DEL DEVENIR DE SU BARRIO


Usina de recuerdos. Don Ángel Blasco asegura que la vieja Feria de Liniers, que durante años se ubicó sobre la colectora de General Paz con sus variados productos, tenía una mística especial.

11/5/2019

Don Ángel Blasco atesora cientos de recuerdos de su querido Liniers. Algunos de ellos, los revive en esta nota


Tarde soleada de otoño, de esas ideales para escarbar recuerdos. Por eso me reúno con don Ángel Blasco, que a sus jóvenes 87 años atesora sus vivencias como si el paso del tiempo hubiese sido apenas un detalle. Su casa del pasaje Soldado Miguel Santi, entre Humaitá y Tuyutí, se transforma de pronto en una pantalla imaginaria en el que sus recuerdos de Liniers están listos para comenzar a proyectarse uno detrás de otro.

- ¿Le parece que arranquemos por la feria? - le propongo, mientras nos acercan café.

Entonces se acomoda en silla y los echa a rodar. “La feria de Liniers funcionaba sobre la colectora de General Paz. Los puesteros trabajaban mucho para exponer la mercadería, sin dudas se destacaban las frutas que se exhibían colocadas una a una por manos expertas formando pequeñas pirámides. Sus puestos eran fijos, no rotativos. Era gracioso y ocurrente cuando pregonaban las mercaderías, a pesar de que estaba prohibido”, explica y luego alza la voz para imitar a los puesteros “¡Huevos blancos, huevos colorados, vea qué huevos tengo hoy! ¡Llegaron las bananas de Ecuador!”.

- ¿Y había controles de inspectores de salubridad e higiene?

- Sí, claro. Eran ineludibles, ya que ellos diariamente entregaban la lista de precios de los variados productos. Los precios debían estar colocados bien a la vista, aunque algunos pícaros los volcaban a un costado. Si eran descubiertos, les labraban un acta de comprobación que confeccionaba el inspector de turno, quien luego la elevaba al juez pertinente. Él era el encargado de dictaminar la pena con multa o suspensión de actividad, y, si consideraba una falta muy grave, hasta la baja de la titularidad.

Don Ángel recuerda que las principales clientas eran las vecinas del barrio y de otros barrios linderos. “Algunas se tentaban con las pastas rellenas, que eran únicas, con la especial frescura de la ricota, elaborada en el día para ese menester. Hoy esa mística de la feria todavía se extraña…”, confiesa, y luego, con precisión de especialista, asegura que “los que son de esa época seguramente se acordarán del tomate redondo procedente de La Plata, con su aroma y sabor que ya no se encuentra, las papas negras, especiales para lograr un buen puré, que venían de Balcarce; las papas blancas y alargadas, mendocinas; y las redondas, cordobesas”. Dice que los que despachaban tenían la clásica costumbre de ponderar el producto. “Algunos –agrega- se animaban hasta a indicar cómo utilizarlo para lograr diferentes delicias culinarias”.

Claro que los tiempos han cambiado, y sólo queda la nostalgia de hábitos y costumbres de una era que se fue. Una época de valores simples y sencillos, personalizados incluso entre el vendedor y el comprador, donde los protagonistas eran los variados productos que aportaban los quinteros, que conservaban intacta toda su frescura.

En sus años de productor de radio, don Ángel estudió en detalle la historia del Mercado de Hacienda.

- ¿Qué nos puede contar sobre ese tema?

- A fines del siglo XIX existía cerca de lo que hoy es General Paz y Rivadavia el Camino del Pajonal, que se lo conocía así por las características de la vegetación que lo bordeaba. Por allí se encontraba la mítica pulpería “La Blanqueada”. Ya a la altura de Escalada o Lacarra había otra pulpería, “La Banderita”, en cuyo frente podía leerse: año 1810. Hacia Lugano, frente a lo que era Laboratorios Lepetit, hoy Edesur, en Lisandro de la Torre (antes Tellier) y Roca, se encontraba la hostería y casa de comidas de don Lorenzo Ferros, que poseía corrales con palos enterrados uno al lado del otro (sistema llamado palo a pique), donde la hacienda descansaba y se refrescaba en la gran noria que existía, también se la marcaba. En ese lugar pernoctaban los reseros, mientras el fuego ardía día y noche. En aquellos tiempos ya tenían un lugar para jugar a las bochas y a la pelota a paleta, que hacía más placentera la dura vida de esos hombres, jinetes de gran valía y coraje, demostrado en el cruce de caminos intransitables, con cualquier clima cuando trasladaban la hacienda.

Ahora la película se retrotrae al año 1874. “Las haciendas que paraban en estos lugares –explica don Ángel- posteriormente eran trasladadas a los Mataderos Viejos del Parque de los Patricios, que estaban en las actuales Caseros y La Rioja. Para el traslado de la hacienda, existían pasos o vados en la zona del Riachuelo. Incluso varios historiadores aseguran que por allí pasaron las tropas inglesas durante las invasiones de 1806 y 1807”. Aquel paisaje agreste dominado por el verde, resulta difícil de imaginar en pleno siglo XXI. “También se trasladaban personas de un lado al otro del Riachuelo, existía gente encargada de canoas que ejercía ese servicio en los Pasos de Pedro Salazar, el de los Padres Betlemitas, en el de Burgos, en el Chico y en el Paso de la Capilla de los Remedios. Eran terrenos quebrados con altos y bajos, y se veían gran cantidad de flamencos, garzas, teros, patos, cuervos, perdices, lechuzas. También había liebres, vizcachas, comadrejas, hurones, que creaban un ambiente muy especial con la soledad de los campos, muy similar al paisaje pampeano”, ilustra don Ángel.

Y como para no escaparle a la pregunta, concluye “el primer Matadero se ubicaba en la cercanía de la Plaza del Parque, pasando más tarde a las inmediaciones de la Recoleta. Éste, en 1872, pasó a llamarse Matadero Viejo. Se vuelve a trasladar el 1° de mayo de 1900, llamándose Nuevo Matadero de Liniers. En 1901 quedó oficialmente inaugurado donde funciona actualmente”.

Miro por la ventana y noto que la luna le ganó la pulseada al sol. Es hora de emprender la vuelta a casa. Nos despedimos en un clima de añoranza, que nos hizo bien a los dos.


Josefina Biancofiore


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MOSAICOS PORTEÑOS CON AROMA A NOSTALGIA


06/6/2019

Se pone en marcha la 13ª edición de la Feria y Exposición del Libro de Historia de Buenos Aires


Entre el 6 y el 13 de junio próximo, la Junta Central de Estudios Históricos de la Ciudad de Buenos Aires llevará a cabo la 13ª edición de la “Feria y Exposición del Libro de Historia de Buenos Aires”, que tendrá lugar en la sede del Club del Progreso (Sarmiento 1334, Capital, con entrada libre y gratuita). Esta decana entidad, creada el 1° de mayo de 1852, es considerada como el club más antiguo de Sudamérica y uno de los más tradicionales de Argentina. Tal como ocurriera en anteriores ediciones, a lo largo de la Feria se desarrollarán presentaciones de libros, conferencias, proyección de audiovisuales, café literario, rincón de la lectura, y números artísticos en vivo, entre otras actividades culturales. Pero además, el lunes 10 de junio se realizará la 1ª Jornada de Jóvenes Historiadores Porteños.

Como se recordará, merced a la labor continua de las comisiones directivas que condujeron los destinos de la Junta Central de Estudios Históricos de la Ciudad de Buenos Aires entre 2001 y 2011, y a instancias de las presentaciones efectuadas ante la Legislatura porteña, fue sancionada en el año 2005 la Ley 1652, que declara oficialmente al 11 de junio como “Día de Buenos Aires”. Es que el 11 de junio de 1580, Juan de Garay fundó la Ciudad de la Trinidad en el Puerto de Santa María de los Buenos Ayres.

“Nuestra institución bregó por la oficialización de los actos relativos a tal fin, organizando conjuntamente con la Dirección de Cultura de la Legislatura y el Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires, la Muestra Bibliográfica Juan de Garay y la Fundación de Buenos Aires, durante junio de 2006. Al año siguiente se concretó un acuerdo con la Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico-Cultural, mediante el cual se llevó a cabo la Primera Feria y Exposición del Libro de Historia de Buenos Aires, organizada por esta Junta Central”, explica la Prof. Nélida Pareja, titular de la Junta Central y referente de la Junta de Estudios Históricos de Liniers.

Esa primera edición de la Feria tuvo lugar en la sede de la Casa de la Cultura, y contó con la participación de diversos historiadores, profesionales, instituciones y público en general. Además del Ministerio de Cultura y sus organismos dependientes (como el Instituto Histórico, la Comisión para la Preservación del Patrimonio y la Dirección General del Libro), la Junta invitó en calidad de expositores a prestigiosas editoriales y revistas especializadas, como “Todo es Historia” e “Historias de la Ciudad”, como así también a la prensa barrial. De tal forma, el evento quedó institucionalizado realizándose, con la misma modalidad la Segunda Feria y Exposición del Libro de Historia de Buenos Aires entre los días 9 y 15 de junio de 2008 y la Tercera Feria del Libro de Historia de Buenos Aires entre los días 11 y 13 de junio de 2009.

A partir del éxito de esa primera edición, la Feria se fue replicando año tras año. En 2010, en el marco del Bicentenario de la Revolución de Mayo, se decidió que la Cuarta Feria y Exposición del Libro de la Ciudad de Buenos Aires se llevase a cabo entre los días 17 y 28 de mayo en la sede del Diario del Viajero (Avenida de Mayo 666). Al año siguiente, se desarrolló durante los días 10 y 11 de junio de 2011, con el auspicio la Dirección General de Patrimonio e Instituto Histórico y en su sede de la “Casa Histórica del Virrey Liniers”, sita en Venezuela 469, donde se mantuvo en los años subsiguientes, hasta el 2017, cuando se trasladó por primera vez a la casona del Club del Progreso. Este año, la Décimo Tercera Feria y Exposición del Libro de Historia de Buenos Aires volverá a congregarse en esa sede, donde al igual que el año pasado, se espera contar con una gran convocatoria de asistentes.


Recorridos por la memoria


Desde su fundación, hace ya 21 años, la Junta del Historia de Liniers viene desarrollando diversos trabajos para la divulgación de la historia del barrio. Días pasados recibió de la Gerencia Operativa de Patrimonio del Gobierno porteño, el mapa barrial terminado, en el que se ubican y desarrollan los veinte sitios más emblemáticos de la historia linierense, entre ellos el club atlético Vélez Sarsfield, los Talleres Ferroviarios, el viejo Mercado de Liniers y las casas donde vivieron talentosos artistas como Elías Castelnuovo y Pérez Célis. Este proyecto fue llevado a cabo gracias al trabajo conjunto del Observatorio de Patrimonio y la Junta de Liniers, y próximamente será distribuido en el barrio.

En otro orden, la Junta recuerda que sus reuniones se realizan de marzo a noviembre de cada año, el primer lunes de cada mes a las 18.30 y el tercer sábado a las 10 en “Lisandro”, único bar histórico que queda en el barrio, que data de 1908 y se ubica en la esquina de Lisandro de la Torre y Ramón Falcón. De tal manera, los próximos encuentros tendrán lugar entonces el sábado 18 de mayo a las 10, y el lunes 3 de junio a las 18:30.

En ese sentido, quienes estén interesados en contactarse con la entidad, podrán hacerlo a través del correo electrónico a: jtahistorialiniers@yahoo.com.ar o juntadeliniers@gmail.com, como así también mediante su página de Facebook: Facebook.com/Junta Histórica Liniers.






LEONARDO PAREJA EN EL RECUERDO


Cincuenta años se cumplen del fallecimiento de uno de los prohombres del barrio de Liniers. La familia Pareja se afincó en el barrio en el año 1924. Leonardo, desde muy joven se dedicó al corretaje de papel. A los 18 años logró comprar en cuotas un Ford A con el que mejoró la distribución de papel en la zona, un insumo muy importante en aquella época para despachar distintos productos en los comercios. En 1938 alquiló un local en Ramón Falcón 7051dedicado a la venta de papel, artículos de librería y kiosco, conocido como “Casa Pareja”. En 1940, fundó la Asociación Argentina Papelera junto a otros colegas y comenzó a residir con su familia en Ramón Falcón 7025. Pocos años después compró el local que ya había ampliado y que pasaría a llamarse “La Papelera del Oeste”.

El trato amistoso con otros comerciantes del barrio, lo llevó a ser uno de los principales promotores de la fundación del Centro de Comerciantes de Liniers, que se estableció en Montiel al 100, en la década del 50’. Se organizaron distintas actividades como los recordados corsos, las ventas especiales para las fiestas navideñas y distintas promociones que hicieron de Liniers el principal centro comercial del oeste porteño.

A pesar de la inestabilidad política, el 24 de febrero de 1955 se fundó “Crédito Liniers Sociedad Anónima Financiera, Inmobiliaria y Comercial”, con la finalidad de facilitar las finanzas de comerciantes y vecinos. El 9 de abril de 1956 el Poder Ejecutivo otorgó la autorización para funcionar a “Crédito Liniers” y el 14 de junio quedó constituido oficialmente. Esta entidad, que posteriormente se dedicó también al “ahorro y préstamo para la vivienda”, fue la base del primer banco surgido de un barrio: el “Banco Liniers”, habilitado en 1984.

Durante la década del 60’ Pareja fundó además la Asociación Argentina de Compañías Financieras y la Cámara Argentina de Ahorro y Préstamo para la Vivienda. Pero paralelamente desarrollaba una intensa actividad como dirigente deportivo junto a su amigo José Amalfitani. Fue vicepresidente 1º del Club Vélez Sarsfield por 15 años, junto a Don Pepe, aportando su visión empresarial en la organización y administración del club. Desde que Amalfitani se alejó por cuestiones de salud, Pareja dirigió interinamente la entidad y fue considerado el alma máter del primer campeonato logrado en 1968. Diecisiete días después de la muerte de Amalfitani, el 31 de mayo de 1969, Leonardo Pareja sufrió un infarto que no pudo superar y falleció con apenas 57 años de edad.


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LINIERS, ENTRE EL BARRIO Y EL ARRABAL CON PERFUME DE FRONTERA


Ayer en Liniers, hoy en Ciudadela. Los históricos cuarteles del Ejército –inaugurados a comienzos del siglo XX y donde hoy funciona un museo- pertenecieron durante años a la extensa geografía linierense.

10/5/2019

La Junta de Estudios Históricos de Liniers le pone luz al pasado linierense


Según la Real Academia Española (RAE) el término “barrio” proviene del árabe hispánico “barri”, que significa exterior, y éste, a su vez del árabe clásico “barri”, que quiere decir salvaje. Un barrio es, en definitiva, “cada una de las partes en las que se dividen los pueblos y ciudades o distritos”. También RAE explica que “arrabal” es el barrio fuera del recinto de una población. Por ese motivo encontramos que en ciudades antiguas el barrio está dentro del recinto fortificado, de allí que su origen puede ser una decisión administrativa (en cuyo caso equivale a un distrito), una iniciativa urbanística o, simplemente, un sentido común de pertenencia de sus habitantes basado en la proximidad, con un rasgo identitario.

Liniers, aunque perteneciente a la ciudad, ha sido y es barrio y arrabal. Ha sido arrabal, pedazo de pampa, integrado como paraje donde se cruzan los caminos, pero también es encrucijada, justamente por estar en el contorno donde se definió la ciudad: “Liniers de la frontera”, como lo definiera alguna vez el Dr. Eduardo M. Favier Dubois. Y eso no es todo, Liniers es también un barrio “gringo” que guarda entrañables recuerdos de su pasado gaucho.

Vale recordar que partir del año 1900, comenzó a formarse la “Villa de Liniers” hacia el norte de la Estación. Dentro de este enorme paraje, se ubicaron los nuevos Mataderos. El Camino a los Mataderos -luego calle Liniers, más tarde Tellier y hoy Lisandro de la Torre- fue la primera transversal hacia el sur a partir de la Avda. Rivadavia.

Además, dentro de Liniers se ubicaron, durante el segundo gobierno del Gral. Julio Argentino Roca (1898-1904), los cuarteles de los Regimientos 8º de Caballería y 1º de Artillería del Ejército Argentino. Pero un tiempo antes de su inauguración, los “Cuarteles de Liniers” fueron utilizados como hospital por un brote de peste bubónica, ocurrido en el año 1900. Posteriormente, con el nuevo ordenamiento producido por la federalización de la ciudad de Buenos Aires, los cuarteles quedaron ubicados en Ciudadela Norte y en ellos funciona hoy –desde 1993- el Museo del Ejército Argentino.

Claro que para que un barrio se constituya como tal, resulta imprescindible la interrelación y el intercambio entre sus vecinos. En ese sentido, el surgimiento de instituciones intermedias –sociedades de fomento, clubes, bibliotecas, escuelas, etc.- cobraron una vital importancia, pero también la tenían aquellos emprendimientos donde la cultura y la diversión se congeniaban como atractivo.

El jueves 16 de marzo de 1933 –hace exactamente 86 años- se inauguró el Cine Teatro “Edison”, en Rivadavia 11440, justo frente a la Estación, donde hoy funciona la Galería “Crédito Liniers”. La sala contaba con 1500 localidades y seis palcos, y era contigua al Cine Capitolio, inaugurado seis años antes. Ambos cines pertenecían a la familia Vignoli.

La inauguración oficial de la sala se produjo con la proyección del film “Doble Sacrificio”, protagonizado por el actor John Barrymore. Como era tradicional en aquellos años, donde sólo existía la radio, grandes actores actuaban en estas salas. En la inauguración del Edison y durante cuatro días, se presentó el emblemático actor cómico Florencio Parravicini, acompañado además por la orquesta típica del Roberto Firpo.

Hoy, aquella rara mezcla de arrabal y barrio, le sigue dando a Liniers esa fisonomía tan especial que hizo que muchos de sus vecinos lo definan como su lugar en el mundo.





FINALIZA LA PRESENTACIÓN DE TRABAJOS PARA EL CONCURSO LITERARIO


Una vez más, la Junta de Estudios Históricos de Liniers convoca a los vecinos a participar del nuevo concurso literario, que en esta edición tiene como tema central “El hoy, el ayer y el mañana de mi barrio”. Los trabajos podrán presentarse en dos rubros: Cuento (máximo tres carillas) y Poesía: (máximo treinta versos) y podrán enviarse hasta tres obras por rubro. Habrá cuatro categorías: Menores (de 10 a 12 años), Juveniles (de 13 a 20), Mayores (de 21 a 70) y Galardón de Oro (para mayores de 70 años).

Las obras deberán ser inéditas y elaborarse en hoja A4, en letra Times New Roman o similar tamaño 12, interlineado 1.5, por triplicado y firmadas con seudónimo. Deberán remitirse por correo postal a Concurso Literario “El hoy, el ayer y el mañana de mi barrio” Rivadavia 10903 4º B (1408) Ciudad de Buenos Aires, en sobre cerrado, incluyendo un sobre interior adicional conteniendo los datos personales del autor (apellido, nombres, edad, domicilio, teléfono, localidad, seudónimo, correo electrónico y títulos de las obras). En ambos sobres deberá determinarse la categoría y el seudónimo utilizado. Las obras se recibirán hasta el 30 de abril próximo.

El arancel para participar es de cien pesos, excepto la categoría Menores que es sin cargo. Para conocer más detalles, los interesados podrán contactarse al teléfono 4641-2395 o a través de los correos electrónicos: albornozmabel2008@hotmail.com, jtahistorialiniers@yahoo.com.ar o juntadeliniers@gmail.com, como así también mediante su página de Facebook: Facebook.com/Junta Histórica Liniers.

En otro orden, la Junta recuerda que sus reuniones se realizan de marzo a noviembre de cada año, el primer lunes de cada mes a las 18.30 y el tercer sábado a las 10 en “Lisandro”, único bar histórico que queda en el barrio, que data de 1908 y se ubica en la esquina de Lisandro de la Torre y Ramón Falcón. De tal manera, los próximos encuentros tendrán lugar entonces el sábado 20 de abril a las 10, y el lunes 6 de mayo a las 18:30.

En ese sentido, quienes estén interesados en contactarse con la entidad, podrán hacerlo a través del correo electrónico a: jtahistorialiniers@yahoo.com.ar o juntadeliniers@gmail.com, como así también mediante su página de Facebook: Facebook.com/Junta Histórica Liniers.


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